Víctor Pimentel

Echando la vista atrás se puede ver como en las últimas 5 versiones de Ubuntu, los meses anteriores se prometía cambiar de diseño. A medida que van pasando los años, esta promesa se hace más grande y menos creíble, y por ahora los cambios han sido mínimos, manteniendo casi todos los componentes del diseño original.
No estoy diciendo que me parezca malo, feo o antidiluviano, pero es
curioso cómo siempre se promete este cambio para luego dejarlo en un
ligero rediseño de iconos y fondos de pantalla.
La próxima versión (octubre) no es una excepción y ya hay varias propuestas de diseño, probablemente la que más éxito tenga sea esta del usuario WillWill.
Salvando algunos problemas de contraste, podría ser realmente genial, y
tampoco habría que cambiar demasiados elementos. Por ejemplo, unido al
hecho de que Compiz ya viene de fábrica, el borde de las ventanas y
otros elementos serían triviales. Aunque no incluyera el dock sería un
paso adelante. Y aunque no tuviera ese fondo de madera (los árboles
muertos no simbolizan bien a Ubuntu, mejor un fondo con cortezas de
árboles vivos) seguiría siendo un paso adelante, porque se atreve a
pensar de nuevo un par de cosas que parecían tabú, como los temas
oscuros.

De hecho, ya hay un tema GDM
(la pantalla de entrada a Gnome, donde metemos nuestra contraseña) y un
tema parecido para las ventanas de Compiz, lo que prueba que no es
difícil tenerlo pronto. Por supuesto, para conseguir unos resultados
más espectaculares habría que modificar o reprogramar varias partes de
la interfaz gráfica, algo que de todas formas estaba en el timeline de
la versión anterior, como el FaceBrowser o la inclusión de los efectos de Compiz antes de la pantalla de entrada…
Es
cierto que Ubuntu no es de los escritorios más feos, sin cambiar nada
se puede trabajar en un entorno agradable, pero si queremos tener algo especialmente bonito,
hay que ponerse a personalizarlo bastante (por ejemplo, con Compiz, con
AWN, con Gimmie, con Deskbar, etc…). Sea como fuere, hasta ahora no
hemos visto ningún movimiento interesante del verdadero equipo de arte
de Ubuntu en el campo que nos interesa, la usabilidad. Es decir, cómo
se verá Ubuntu funcionando, y no solo colores sino también las formas,
la alineación de los objetos y el dinamismo de las acciones (para lo
cual habría que integrar Compiz más profundamente). Lo único que hemos
visto ha sido la inclusión del tema Human en color oscuro en una de las
primeras Alpha, para luego quitarlo al comprobar que no era bienvenido
(normal, estaba a medio hacer).
Ubuntu, como el resto de distribuciones, tiene una interfaz íntimamente ligada a otros proyectos, sobre todo Gnome.
Este proyecto ha preferido ir sobre seguro a costa de no incluir
ninguna novedad importante en su interfaz desde prácticamente el día
que empezaron. Pero esto no debería ser un impedimento para introducir
nuevos elementos, ya que como comentaba, hay otras distros en la misma
situación y que han sabido reinventarse y enriquecer su escritorio
exitosamente, como OpenSuse o Fedora. Los usuarios de Ubuntu, que son
amplia mayoría en los escritorios linuxeros, llevan pidiendo a gritos
una nueva interfaz, y hasta la descafeinada inclusión por defecto de
Compiz parece poco.

Así
que teniendo en cuenta la mayor desventaja de Gnome, su inmovilidad en
ciertas ocasiones, hay que fomentar (y acabar) varios proyectos que
ayuden a desarrollar esa interfaz del futuro sobre Gnome. Tampoco se
está pidiendo seguir el camino de KDE, que ha buscado renovarse
completamente pero sin arreglar los problemas que ya tenía (interfaz
recargadísima incluso por defecto).
Hace dos semanas en la OSCON Mark Shuttleworth proclamó a los cuatro vientos que la interfaz es una de las prioridades actuales y que en dos años habrán sobrepasado a Apple en términos de “belleza”.
Sinceramente, si de verdad consiguen hacerlo en un par de años a mí me
parece que van 3 o 4 años tarde. Es algo que, después de las 3 primeras
versiones deberían haber empezado a tomárselo en serio, a probar
alternativas a las dos barras y al menú de aplicaciones e ir
integrandolas para obtener una experiencia homogénea y sin altibajos
(más o menos como hizo el “Apple” que menciona). Probablemente uno de
los aciertos que han tenido en esta dirección fue la inclusión de
Deskbar en el escritorio por defecto, pero luego la volvieron a quitar,
así que…
Además, los usuarios de escritorio de Ubuntu nos
hemos sentido un poco apartados por la gran cantidad de frentes
abiertos: a las versiones para servidores se han añadido las de
dispositivos como el eeePC, y otras versiones específicas como
Edubuntu, UbuntuStudio, Gobuntu, etc… Y eso sin contar con que
realmente hay tres distros ubunteras diferentes de escritorio (Ubuntu,
Kubuntu y Xubuntu). Ya sé que Canonical consigue buena parte del dinero
de los servidores, pero si en realidad quieren que Ubuntu aborde con
éxito el escritorio, deberían evitar tanta fragmentación y centrarse en
la principal.
Sinceramente, si la situación sigue así no creo
que (y ojalá me equivoque) veamos cambios importantes ni en la 8.10 ni
en las siguientes, así que hasta el 2010 no espero ver cambios
realmente interesantes en el modo de trabajar con Ubuntu, siendo estas
palabras de Mark una decepción más que un alivio. Y vosotros, ¿cuánto creéis que va a tardar Ubuntu en desechar o mejorar las clásicas dos barras?

2 comentarios:
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