miércoles, 26 de enero de 2011

Banco Nacion de Colon Buenos Aires, el respeto ante todo

Hay situaciones, en donde la solución es tan simple y realizable a corto plazo, que no queda muy en claro porque no se aplica.

Hoy fui al Banco Nación de mi queridísima ciudad Colon Buenos Aires. Por supuesto, uno ya va con cierta predisposición a la espera, ya que por lo general, es un establecimiento muy concurrido, una situación que parecería tender a agravarse. Y menciono esta predisposición a la espera, para aclarar y dejar sentado, que no corone mi llegada con el modo quejoso activado, sino, como ocurre las mayorías de las veces que transito por los distintos "lugares de tramites", activo el modo paciencia y divago por las calles en mi triciclo veloz.

El calor es terrible en estos días .-ah cierto les hablaba del banco-. llegue, a la hermosa esquina, aprecie como siempre las destrezas arquitectónicas de las personas que tuvieron la capacidad de construir semejante edificio. Baje la mirada con mi bicicleta en mano, para darme cuenta de un importante faltante, un bicicletero, tan simple como eso, pero la tendencia es siempre a que falte y no que sobre.
No importa me dije, y me las arregle para poder amarrar con el candado mas duro que encontré en el mercado, a mi humilde medio de trasporte.
Entre al banco, y exclame “Albricias!!”, para mis interiores, siete u ocho personas delante mío, esto tiene que ser rápido me dije, apresurándome en mis conclusiones.

Dos cajas activas de cuatro, siempre me pregunte porque hay tantas cajas disponibles y nadie que las aproveche, una destinada a la atención de clientes exclusivos exentos de formar y la otra a los demás.
Pero son 12:15 charlie, la cajera tiene que comer… y acá viene un importantísima aclaración que pretende aportar al entendimiento del texto: la señora o señorita tiene que comer, eso es por demás de entendido, al fin y al cabo es humana.
Entonces una de las dos cajeras, se ausenta por un tiempo, el que le lleve terminar su merecido receso, y ahí es donde viene lo que para mi, fue al menos una falta de respeto a las nueve o diez personas que intentábamos comprender que estaba sucediendo, y que timbre había que tocar para ser atendidos.
El problema principal, es que los encargados de la organización, no supieron cubrir ese faltante.
La única cajera operativa, hacia lo que podía, le daba prioridad a los clientes, y cuando sobraba unos minutos llamaba a uno de nosotros, con un promedio aproximado de 15 minutos per cápita.
Nadie nunca nos explico lo que estaba sucediendo, todo el personal sobrante a la historia se paseaba de manos en los bolsillos, como si la rutina bancaria los volviera insensibles ante nuestra tristísima espera.
Esta espera genero dialogo entre nuestro grupo de la fila, tratando de encontrar un explicación lógica para poder comprender, que teníamos nosotros, o que no teníamos, para ser ignorados de tal manera.

Paso al menos una hora, la cajera ausente volvió a su puesto y la cosa se agilizo, fui atendido muy amablemente, y tuve la necesidad de comunicar mi disconformidad al responsable de turno, que se me fue señalado, para poder dirigirme a dialogar.

Le comento mi desconento, tratando de contener mi enojo y comportarme como corresponde al caso, y las respuesta inmediata que se me dio fue “Queres ser gerente vos?”. A lo que en parte respondí, y en parte agrego por escrito en este blog:

Mi respuesta es definitavente NO, rotundo… no estoy capacitado señorita, por eso se le otorgo la responsabilidad a usted.
Parecería ser que los encargados de las instituciones, en gran mayoría, olvidan a quien realmente le deben el agradecimiento por su propia existencia.
No es nada que la aplicación del sentido común no pueda resolver, ¿cual es la explicación que se le da a 10 personas (y solo 10 en ese momento) que esperaron mas de una hora cada uno para ser atendidos?.
Si realmente, lo único que tiene para decir, es que la cajera debe comer, por orden del sindicato, y que la organización y decisiones importantes vienen de arriba, ¿cual es la tarea definitiva que pretende cubrir su cargo? ¿Cómo se puede manejar a la distancia, las decisiones mas simples, de esas que apuestan al detalle, y demuestran amor por el cliente? ¿Qué tan difícil es pedir perdón por lo acontecido?

No hay mucho mas para agregar, y hago mi aporte a la falta de imaginación del personal a cargo del Banco Nación de Colon Buenos Aires, con los siguientes puntos:

- Un bicicletero afuera, proporciona una comodidad extra para aquellos que pretenden amarrar su bicicleta o moto.

- La rotación estratégica de cajeros, podría permitir, que se realice el receso personal de cada uno, sin afectar a la atención, que en definitiva, es ahí donde deben apuntar su esfuerzo.

- Sillas! , simple como eso, lograr que la gente que espera lo haga cómoda, organizándose por un simple papelito con números incrementales.


Mi saludo atento charliec114

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